Hace muchos años que, a través de mi hermana, conocí a Maritza. Mi contacto con Perú y sus gentes era muy limitado, en ese momento sólo conocía una doctora, colega mía del hospital, muy tímida y que nunca hablaba de su país. Conocer a Maritza hizo que pusiéramos Perú en el mapa e iniciara nuestro interés por esa preciosa tierra.
Años más tarde, nuestra querida amiga inició su andadura en Tangarana y cuando llegamos a Moyobamba para participar en este 5º evento, me sorprendió lo consolidado que está el proyecto y la cantidad de trabajo que hay detrás.

Ha sido una experiencia corta pero maravillosa, inolvidable, divertida, entusiástica, enriquecedora y muy muy bonita. La relación con los cooperantes ha sido entrañable, tanto con los europeos como con los peruanos. Ha habido un ambiente muy solidario y momentos de risas difíciles de olvidar.

Me quedo con la increíble vista de Moyobamba desde lo alto del Morro.
Me quedo con la sensación de haber hecho un pequeño gesto por los demás.
Me quedo con la actitud cariñosa, entrañable y dispuesta de Manuel y de Erick (nuestros queridos apadrinados) y, sobretodo me queda en la pupila la sonrisa y la carita de agradecimiento de aquellas madres y sus pequeños niños, felices con lo poquito que recibieron de nosotros.

Gracias Maritza por habernos permitido tener esta experiencia tan especial.

Un abrazo

Carmen Martín