CRÓNICA DE UNA VUELTA ANUNCIADA

 

Y señores, ahorita mismo como dicen mis ya casi amigos los peruanos les vamos a contar nuestras experiencias como viajeros, observadores, turistas, colaboradores solidarios y participantes de la carrera Morro Xtrem 2019.

La historia comienza cuando Carlos y Carmen nos propusieron realizar con ellos unas “mini vacaciones” en Semana Santa del 2019 cuyo motivo principal era colaborar solidariamente con la población de Moyobamba en Perú, pero que a la vez nos brindaba la posibilidad de conocer sus costumbres, cultura y geografía, y todo ello aderezado con la participación en una carrera de montaña… no muy fácil, por cierto, de ahí su nombre “Xtrem”. Además, y por si tuviésemos alguna intención de rechazar la invitación, el famoso Julito y su no menos famosa mujer Pilar nos siguieron animando y animando. Decidimos que como todo era por una buena causa, que como las fechas nos cuadraban y por si todo esto no fuera suficiente, la compañía era la ideal, no tuvimos otro remedio que dar nuestro “sí quiero”, sin saber si lo que nos depararía el período comprendido entre 16 y el 22 de abril del 2019 iba a merecer la pena o no.

El viaje y los compañeros de viaje… 1ª reflexión

 Con nuestras maletas con objetos personales y con las maletas solidarias que con tanto cariño preparamos durante las semanas previas nos presentamos en el aeropuerto del Prat de Barcelona dispuestos a emprender la aventura y a conocer a los integrantes del grupo guerrillero “Barcelona”.

En total 10 personas, comprometidas con esta obra iniciada por Maritza, de la cual luego hablaremos largo y tendido.

A los únicos que no necesitábamos conocer, eran a Carlos y Carmen, curtidos juntos en mil y una batalla, y a los que tenemos que decir que estamos orgullosos de tenerlos como amigos ya que siempre que hemos tenido algún problema ahí han estado, poniendo todo de su parte para solucionarlo. ¿Qué más se le puede pedir a un amigo???

Pau, un joven que lo primero que llama la atención es su estatura (mira mamá… oí decir a una niñita que le decía a su madre… ese señor parece una jirafa) pero que no tiene comparación con el tamaño de su corazón. Pere, otro joven, no tan alto como Pau, pero con el corazón del mismo tamaño que el de Pau… Ambos es como si tuviesen un imán para con los peques. Son como el flautista de Hamelín del cuento, que hacía sonar su flauta y todas las ratas le seguían. En nuestro caso, es aparecer Pau y Pere, sin flauta, pero con un reguero de chiquillos que les siguen… ¿por qué será???

Ángel y Daniela, 2 jóvenes también fuera de la normal. Sólo contaros que Daniela es peruana, tiene familia en Moyobamba y a pesar de no tener contacto con su familia durante todo el año porque tanto ella como Ángel viven  en España, pues resulta que, excepto 1 día, que ni siquiera llegó a ser 1 día completo que emplearon en ver a la familia, el resto de los días estuvieron al pie del cañón colaborando día y noche en el proyecto solidario. Qué gente más rara, ¿no???

Y por último, Montse y Gabriella, dos señoras de edad madura pero de buen ver… la primera un puro nervio, la segunda que prefiere la paz y la tranquilidad. Un aplauso para las dos, porque han trabajado como si no hubiese un mañana… Otras dos raras.

El viaje hasta Moyobamba pues qué vamos a decir, diremos que fue cansado porque empleas 1 día completo tanto en la ida como en la vuelta. Son 3 aviones (Barcelona-Madrid, Madrid-Lima, Lima-Tarapoto) y un microbús (Tarapoto-Moyobamba), y eso, suponiendo que no pierdes ningún avión, como desgraciadamente nos pasó en la ida, que no dió tiempo a tomar el vuelo Lima-Tarapoto y nos hizo perder 1 precioso día.

1ª reflexión: qué suerte de encontrar a gente tan maravillosa.

 

De camino a Moyobamba… 2ª reflexión

El microbús que nos condujo durante 2 horas de Tarapoto a Moyobamba nos hizo descubrir ya la muy diferente forma de vida y de entender la vida de los habitantes de esta región de América del Sur y de la nuestra, la región europea…

Vegetación exuberante, preciosa. Casas (si es que puede llamarse casas) extremadamente pobres. Niños que corretean por los arcenes de la carretera sin ningún tipo de vigilancia por parte de sus mayores, quizás porque estén ocupados en otros menesteres, como por ejemplo el conseguir algo que llevarse a la boca. También muchos peatones caminando por esos mismos arcenes, quizás porque no dispongan de otro tipo de locomoción que no sea el de sus propias piernas. Destacar la infinidad de motocarros que circulan, ya que aquí es el medio de locomoción más usado y también se observan muchas motos. Tanto los usuarios de motos y motocarros no llevan nunca puesto el casco… quizás porque no les guste o quizás porque la vida, o la posibilidad de perder la vida aquí es secundario… es como si la vida aquí en Perú tuviese una importancia relativa. Coches, se ven pocos… quizás es que no haya mucho nivel económico.

De la carretera, diremos que nos pareció un auténtico caos si lo comparamos con los estándares europeos. Curvas y más curvas, agujeros y socavones en el asfalto. Niños, adultos y perros cruzándose continuamente por la carretera. Motocarros que salen de no se sabe dónde, que se cruzan por no se sabe qué razón, que se adelantan, que no se dejan adelantar… Eso sí todo ello rodeado de un verde radiante y luminoso. Todo es verde y hermoso.

Verde, muy verde, como pudimos comprobar en la excursión que nos organizaron a Tingana uno o dos días después. Verlo para creerlo. Como protagonistas de una película en la selva amazónica nos hicieron sentir.

 

Nuestra llegada a Moyobamba… 3ª reflexión

Después del traqueteo del viaje, dejamos las maletas en el hotel y nos desplazamos a la plaza del pueblo. Ahí nos presentaron a algunas de las personas con las cuales compartiríamos nuestro tiempo, trabajo, risas y alegrías en este proyecto solidario.

Nada más llegar, te empiezan a abordar y te hablan como si ya te conociesen de toda la vida. Te dan la bienvenida, te halagan, te abrazan. Parecen a primera vista gente “maja”.

Por ejemplo, conocimos a Sonny (no sé si se escribe así, porque aquí en Perú hay gente con nombres muy raros, como por ejemplo Messi, Bryan Jesús, Kevin Ángel…) Sonny, al final resultó que no es que sea simplemente “majo”. Demostró ser un crack. Nunca enfadado. Siempre riendo. Un problema…él lo soluciona. Te falta algo… él te lo busca. Estás triste… él te hace reír.

Conocimos a Erik nuestro moto carrero. Un chaval de 17 años, que estudia electromecánica y que en sus ratos libres lleva la moto taxi. Trabajó como un loco para tener 2 días libres y poder participar en el evento solidario. Para quitarse el sombrero.

Y mención especial a una pareja: Enith y Milton, que fueron durante nuestra estancia, nuestros guías, compañeros y amigos. Siempre dispuestos a todo, compartieron con nosotros su tiempo, su coche, su casa (Sí, Maritza la 1ª transgresión de las reglas…. un día, casi de madrugada para después llegar a tiempo a nuestro lugar de “trabajo” nos invitaron a Rioja a casa de la madre de Enith a desayunar. Bueno, no sé si a lo que nos ofrecieron puede llamarse desayuno, porque más bien era un desayuno-comida-merienda-cena-recena… ¡Gracias!!!)

 

Nuestro granito de arena en el proyecto solidario… 4ª reflexión

Una de las tareas que nos encomendaron fue la de hacer la historia clínica, así como la exploración y diagnosis del estado bucal de una serie de niños y adultos en el local del Centro Excursionista Tangarana. Se trataba de comprobar la existencia de caries, problemas periodontales, ortodóncicos, etc… pero, priorizando los casos en función de la necesidad clínica (lo evaluábamos nosotros) y económica.

Aproximadamente fueron exploradas unas 35-40 personas y desde un punto de vista médico-quirúrgico, comprobamos que aquí en esta región, la población o va poco al hospital porque no hay hospitales o realmente la gente no va al hospital porque no lo necesita. El índice de operaciones y enfermedades es muy bajo. Y desde el punto de vista dental, nuestro asombro fue que el índice de placa bacteriana y caries, por lo menos en el muestreo que nos tocó realizar es más bajo que en España. Quizás sea el tipo de alimentación, con bastante fruta y pocas “chuches” (golosinas).

 

Conociendo a Maritza…… 5ª reflexión

Ya por la tarde, en la feria del corredor, Maritza consiguió lo que nadie en 59 años había conseguido que diese una mini conferencia sobre temas ortodóncicos en un taller cultural. Conferenciante. Tela marinera con Maritza.

Y ya por la tarde-noche, Maritza consiguió otro logro. Que interactuase con unos colegas político-dentistas para ver si podíamos involucrarlos en el proyecto Tangarana. Político. Tela marinera con Maritza por segunda vez.

Al acabar, aún tuvo tiempo Maritza de encargarme que echase una mano con la entrega de dorsales, a lo cual accedí muy gustoso. Tela marinera con Maritza por tercera vez.

La 5ª reflexión es que no se puede decir que no a Maritza. Simplemente porque desborda entusiasmo, energía y te hace partícipe y a la vez responsable de su proyecto. El no, aquí no existe.

 

Entrega de las maletas solidarias… 6ª reflexión.

Al fin llegó el gran día. El día de abrir las maletas y o bien regalar a los más necesitados parte de su contenido o bien vender el resto del contenido de las maletas solidarias por la cantidad de 3 Soles, 2 Soles ó 1 nuevo Sol según la hora a la que se acceda al lugar de venta al resto de la población y a los participantes de la carrera Morro Xtrem 5ª edición.

Duro trabajo para montar las carpas, mesas y material en la población de Calzada, pero una vez todo montado, llegó el momento…

Se forman las colas y se observa gente, todos en fila, con unos tickets de color verde en la mano que les da derecho a elegir de entre los montones de cosas que hay lo que necesiten o quieran.

Gente pobre de aspecto, que no de espíritu, que se les ve como nerviosos, pero a la vez sonrientes. Cuando cogen lo que les interesa y lo cambian por su ticket, te esbozan una sonrisa, te dan las gracias y se les ilumina la cara. Sólo por ver esas caras ya merece la pena hacer 10.000 kms. Os lo aseguro.

Una vez se acaban los tickets verdes viene el turno el resto de compradores. Esto es ya como el Corte Inglés cuando inicia las rebajas. La gente gira y regira las prendas, las miran y remiran, las cogen y las dejan, dudan y vuelven a dudar. Les dicen que circulen por favor y aún se ponen más nerviosos y no circulan porque no encuentran lo que buscan y por supuesto que no circulan. Siempre hay algún “listillo” que se quiere llevar más prendas de las que le tocan, o el que vuelve a pasar por la fila otra vez… vamos, que debe ser lo típico de todas las sociedades.

Aquí Maritza, tengo que confesarte que Eva mi mujer la dentista y Carmen mi amiga la anestesista hicieron la 2ª transgresión de la norma. Apareció en la cola una mujer, jovencísima, con 4 criaturas, de 1 año la menor y 4 o 5 años la mayor, que cogió su prenda correspondiente y dio las gracias correspondientes… Ni cortas ni perezosas, no sé cuál de las dos se dio más prisa, o sea, no sé quién de las dos tuvo más culpa, en un plis plas le prepararon una mochilita con varias cosas para los peques sin que ella lo supiese. Se la colgaron a la espalda y le dijeron que se fuese a su casa y no se lo dijese a nadie. Eva y Carmen pusieron no sé cuántos soles en caja y volvieron a trabajar de nuevo, no sé si apesadumbradas por haber transgredido la norma o felices porque esa mujer se pondría contenta cuando abriese la mochilita en su casa…

 

La mesa de los niños… 7ª reflexión

Para que Maritza no tuviese nada que decirme, después de ayudar en el montaje de las carpas y en el reparto de ropa solidaria, me fui donde más a gusto me encuentro. Con los niños, a conocerlos, a hacerles trucos de magia, a bromear con ellos, a jugar con ellos… a sentirme niño como ellos. Mientras Daniela les explicaba la historia de Sant Jordi, Ángel me enseñó a hacer pulseras. La idea era que, si querían una pulsera, se la hacíamos o se la hacían ellos mismos para luego quedársela, pero a cambio de algo simbólico… 10 céntimos de Sol, o 20 céntimos de Sol, o lo que fuese, para inculcarles la idea de que con el esfuerzo económico que hacían contribuían a que pudiésemos comprar más material y hacer después más pulseras para otros niños.

Pero claro… todos querían pulseras y había algunos que no tenían ni 5 ni 10 ni 20 ni 0 céntimos de Sol. Yo… les metí la idea en la cabeza, pero Maritza, aquí vino la 3ª transgresión de las normas. A los 5 o 6 niños que no pudieron pagar, se lo pagué yo, lo siento. Y me acuerdo sobre todo de un niño, Ángelo de nombre, pequeñito, de tez oscura, manchado de tierra por todas partes, ojos oscuros, vivarachos y con cara de listo. Sí, cara de muy muy listo y travieso. Cuando se llevó su pulsera, porque a pesar de no tener dinero se la di fue como si le hubiese tocado un millón de euros. Yo no me quedé apesadumbrado. Me quedé feliz, más que feliz… lo siguiente a feliz.

 

La Morro Xtrem… 8ª reflexión

Después ya Maritza me insinuó si sabría hacerme cargo del guardarropa destinado a la carrera. Como aquí ya relatamos anteriormente que aquí no existe el no, pues eso, organicé el guardarropa y entre rato y rato iba curioseando y observando… mariposeando que se dice por aquí.

Y por fin, y después de 12 horas en pie llegaba el momento de las 18:30 horas… la hora de la Morro Xtrem. Me cambio de camiseta, abandono el guardarropa (ni calentar me dejaste, Maritza…) me pongo mi linterna frontal y me voy a la salida. Dostorssito… que no puede llevar el frontal sin pañuelo. Hala… hasta que no consiguen la braga para colocar encima el frontal, ¡no paran!!! Gracias otra vez.

La carrera, no voy a describirla, porque no es el caso, pero me pareció durísima. No sé si es porque no soy corredor de montaña, pero el caso es que me cansé tanto o más que en una maratón.

Y aquí viene la 8ª experiencia. Esta gente, la gente de aquí, (porque tuve conocimiento de que yo aquí soy “el gringo” cuando escuché los gritos de ánimo durante la carrera de “vamos, gringo”) está hecha de una pasta especial. Parecen cabras. Pero como ejemplo una chica, de 26 años que quedó la 3ª de su categoría en los 10 k. Previamente, acompañó a su madre y a sus 2 niñas en la subida del Morro a las 4 de la tarde. A las 18:30 hizo la 10K. Quedó como he dicho la 3ª. Y cuando la felicité, porque la conocía de haberle revisado la boca en Tangarana… va y me dice que hacía un año que no corría… Se me quedó cara de boniato!!!

Mención honorífica para mi mujer Eva, asmática, que con un par de narices y la ayuda del monitor de Tangarana subió hasta la cima del Morro… La pena para ella va a ser que ya no va a poder decirme que está cansada.

 

La vuelta a casa… 9ª reflexión

Y ya en casa, después de haber vivido lo que hemos vivido, parece que hasta te encuentras mejor. Visto lo visto, tendríamos que aprender a relativizar todos nuestros problemas… Siempre vas a encontrar a alguien que te pueda ayudar, seguro que sí y además nuestros problemas… son realmente problemas???

 

El proyecto Tangarana…  10ª reflexión

Viendo no sólo la magnitud del proyecto, sino también y más importante todavía su finalidad solidaria sólo se me ocurre felicitar y elogiar a la impulsora de este proyecto, a Maritza, porque todo lo que hemos visto implica una cantidad de horas de trabajo y un despliegue de medios inimaginable. Es dificilísimo conseguir que todo lo que conlleva este montaje pueda salir bien, y ella con sus capacidades y su entusiasmo desbordante lo consigue.

Y gracias también a su marido, Jan, que yo creo que ya lo he clichado… parece distante y hermético, pero yo creo que es porque él quiere dar esa apariencia. Si aparentando ser distante y hermético consiguen de él todo lo posible y lo imposible, imaginaros sin esa falsa apariencia. A mí, las pocas veces que he hablado con él, me parece un tipo genial, de verdad, y con una paciencia infinita con el torbellino que tiene a su lado.

 

Y fin

Y para finalizar, y contestando a la pregunta del principio de que si lo que nos depararía el período comprendido entre 16 y el 22 de abril del 2019 iba a merecer la pena o no, hay que decir que SÍ, con mayúsculas, que ha merecido la pena…

Un abrazo a todos, y como dice el título de la crónica ……Hasta la vuelta

Pdta.

Porque Maritza… nos renovarás el contrato, ¿eh que sí??? ¿O nos mandas al desempleo sin indemnización alguna??

Un beso

VICTOR ARRANZ

Desde Lima con Amor

Exploración y diagnosis

El Morro a mis espaldas