Mari Alva Guzmán

Esta edición, como las anteriores, se llevó a cabo tal como estaba previsto, afortunadamente sin ningún accidente que lamentar. Es mi preocupación principal, la seguridad, por lo que trabajamos arduamente.

Siempre es una gran responsabilidad organizar este tipo de eventos, pero las satisfacciones son tantas que todo el esfuerzo se ve más que compensado; ver a la familia y amigos, y trabajar codo a codo con todos ellos. Además del sueño de ver cumplidos nuestros objetivos de apoyo social, con nuestros colectivos más desfavorecidos.

Una semana antes del evento solemos revisar con detalles los pronósticos del tiempo y esta vez eran para preocuparse, se leía “tormenta eléctrica todo el día”. con fortuna las nubes, que seguro se pusieron de nuestro lado, nos echaron encima toda su carga solo por la mañana y por poco tiempo.

También me cayó encima, en pleno evento, toda la carga de los últimos detalles de mi libro “con un pie a cada lado”; ya no pude revisar ni siquiera la maqueta final.

No puedo dejar de dar las gracias a todos los socios de Tangarana que hacen que este evento sea posible, a mi familia y amigos que me empujan a seguir adelante, a los que vienen desde tan lejos y se apuntan a ayudar en lo que haga falta.

En cada edición percibo una mejora de la gestión, de nuestro equipo cada vez más consolidado, aunque siempre tendremos que ir corrigiendo y mejorando:  los eventos perfectos no existen.

Me quedo con muchas imágenes: niños felices con sus globos, jóvenes nerviosos antes de la carrera, los mayores entusiastas, y todos nuestros colaboradores en sus puestos asignados dando lo mejor de ellos.